"Parece un mimo mojado."
¿Qué hay en el bolso del grupo Cerberus? Pues dinero, y a raudales, demasiado, ¿para qué tanto? Dinero que derrochan invirtiendo en empresas venidas a menos, en productos que ya no salen rentables ni regalando globos con la compra de uno de ellos (no dos ni tres), en empresarios que deben estar ya en un pasotismo profundo con los pies apoyados en la mesa y durmiendo la mona hasta que venga un jefe que con voz tronadora los ponga a trabajar otra vez. En el orfanato Cerberus hace poco se instalaron tres huerfanitos con harapos americanos: Jeep, Dodge y Chrysler. Son hermanos de sangre y de pensamiento (y por eso están donde están, para qué engañarse), y necesitan una sopa diesel urgentemente o se deshidratarán. Sin embargo, la jefa Cerberus es la típica frígida y manipuladora que sólo piensa en sí misma y en el dinero: culo veo, culo quiero. Pues aprovechando que mamá Ford está con un catarro del quince, tira los pañuelos por ahí, y a ver a quién no le da asquito cogerlos al vuelo. El primero, un pañuelo de tela oloroso y elegante, que fue Aston Martin. Ahora lanza al vuelo a Land-Rover y a Jaguar, cansada de la congestión nasal que le producían, y la valerosa Cerberus, para ganar más dinero, lo caza en movimiento a lo portero célebre de manga japonés. ¿Qué pretende cogiendo a Land-Rover y a Jaguar? ¿Qué demonios pinta con Chrysler, Dodge, y sobre todo Jeep, la rival eterna americana de Land-Rover? ¿Que no había nada mejor que hacer? Aunque bueno, si se reflexiona, se acabó el diesel para todo el mundo, irónicamente, cuando todos necesitan ahora algo que ahorre gasolina. A Land-Rover y a Jaguar sólo le quedan ojos para América, o bueno, ni eso, porque los americanos empiezan a aceptar los diesel ofrecidos ya por varias marcas (las pioneras europeas). Así que precios para arriba y clientes con la boca para abajo (y más los ingleses, con tantos tumbos entre MG y Aston Martin, los transilium en las islas británicas deben venderse como Lacasitos). Y es que, señora Cerberus, sin motores diésel, aumentan los consumos y bajan las ventas, conque, aire y a hincar los codos, porque como no encuentren una solución, hasta Bentley tendrá más presencia que los ya conocidos Discovery o Voyager. Y ahora, feligreses, recemos un Padre Nuestro para que a mamá Ford le lluevan los Frenadol y se recupere antes de que directamente escupa al váter a Volvo en su convalecencia recién estrenada.18/06/2007 19:30 Autor: coopey. Enlace permanente.