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"¿Te has vuelto a inyectar plastilina?"
¡Qué asco, han tirado otro Forfour en este contenedor! Mucho que era atractivo y hay que ver cómo lo tratan cuando lo retiran. Si Mercedes-Benz se hubiera dado cuenta antes de que sólo funcionaba el Fortwo no hubiera pasado esto. En fin, a ver si el resto aprende de la situación. O bueno... quizás no. Ese cartel no augura algo alentador, otro MINI. Pero no cualquier MINI, sino un MINI Forfour, por decirlo de alguna manera. ¿Tradición? Claro, claro, ya hubo otro MINI Forfour en la antigüedad, sólo que ahora valdrá 20.000 euros más que en otra época. Qué se le va a hacer, BMW tenía que tener algun tropiezo en la exitosa carrera de su nuevo MINI. El MINI Clubman (resucitando otro cadáver de los 60), es un MINI mayor, donde los amigos ya no tienen por qué ser sardinas para entrar en el coche, que se caracteriza por una doble puerta lateral trasera. Dadas esas características, la matrícula pasa al paragolpes trasero, donde la distribución de las salidas de escape cambian a los extremos (en el caso del Cooper S). Para facilitar la entrada, hay una puerta lateral en el lado contrario al conductor, así que ya no hay que abatir el asiento del acompañante. El Clubman no se complica la vida y coge todos los motores de los MINI originales (One, Cooper y Cooper S). A aflojar la pasta a la vuelta del verano, si hay paciencia para las listas de espera."Cinco hombres igual a un cerebro, es normal."
En medio del océano, existe un lugar que sólo se despierta por la noche. Una ciudad con rascacielos y un gran castillo, playas y focos de muchos colores. En ese lugar se suelen celebrar interesantes competiciones de motos de agua patrocinadas por Kawasaki y que no todos pueden experimentar. Fundado en 1996 por Nintendo, Twilight City proponía un desafío para los pilotos que superaban el primer torneo de nivel normal en el Wave Race para Nintendo 64. De hecho, era el último circuito del campeonato de nivel difícil, que si se superaba, se desbloqueaba para el resto de los modos del juego. Quizás sea el hecho de ser un circuito oculto, o el paisaje nocturno pero luminoso de la ciudad, Twilight City sigue en el mundo (en Youtube hay unos cuantos ejemplos) deslumbrando con luz propia. El circuito no es largo, sin embargo, las curvas y las boyas suponen retos duros que necesitan unas cuantas vueltas de experiencia para dominar al dedillo. Sobre todo, porque nada más empezar sorprende con un par de rampas (buenas para aprovechar a hacer acrobacias con la suficiente velocidad), que pueden hacer estrellar al más confiado de los pilotos que ha superado sin dificultad el anterior campeonato contra el muro que rodea el castillo. Si se desvía hacia la derecha, el rodeo es largo y las boyas no dejan de aparecer por las esquinas. Si se consigue dejar sin oxígeno por unos instantes al pobre piloto de la moto al pasar por debajo del muro, se ahorran las boyas, y en el Modo de Acrobacias suponen unos cuantos anillos fáciles, apareciendo por arte de magia en el otro lado de la curva y posiblemente con uno o dos puestos más arriba (que es bastante bueno ya que sólo hay 4 competidores). El resto del trazado discurre por arenales sedimentados en los bordes de las pancartas detrás de las cuales se agolpan los fans de las carreras de motos acuáticas, y las boyas se apiadan un poco de los contendientes menos en las curvas de más de sesenta grados. Ganar no es fácil pero tampoco difícil, con 3 vueltas en la espalda. Respecto al decorado, es curioso pero no existe ningun modo de entrar en la ciudad, y dado que hay público agarrado al lado de las vallas que dan cara a los edificios, es probable que estén atrapados de por vida en esa ciudad isleña tan peculiar. El castillo no tiene ventanas transparentes. Por otra parte, no le faltan focos que hagan un efecto arcoiris en la fachada, y un foso para que no se cuelen los invasores (no deberían preocuparse tanto por eso). Se pueden ver algunos rascacielos dispersos en las orillas de la parte más avanzada del circuito, cuyas luces están permanente encendidas, y si se fija en la relación de tamaño con las personas, parece estar construido para gnomos o liliputienses. No tienen antenas (luego leen mucho) y no tienen pararrayos (despejado toda la noche). La flora es típica tropical con palmeras entre los edificios (a lo mejor sacan los alimentos de ahí, por lo que la dieta no es muy extensa), y maleza en los montículos de los bordes del circuito. Para los afortunados que consigan una victoria, significa abrir el nivel experto donde tras esta isla nocturna comienza otro trazado más duro. Atención: parajes como este no se activan con trucos (que son 30 minutos como mucho para el nivel normal, por favor).


"Bush piensa trasladar el Pentágono a mi salón."
Iniciar una guerra sin querer no es moco de pavo. Se sabe cuándo empieza, pero no se sabe cuándo acaba. El mundo ha vivido muchos de esos casos, y el fin de ellos ha sido duro o sencillamente, aún no se ha producido. Los telediarios muestran las guerras más crueles e inhumanas, sin embargo, también estamos... ¿sufriendo? otro tipo de guerra que se ha escapado de las manos del gracioso que la inició, y que comenzó a planearse a comienzos de milenio, y a partir del 2001 empezó a crecer en magnitud sin control. Es la, ejem, famosa guerra de potencias. Cuando Lamborghini anunció un modelo de la escalofriante cifra de 580 CV aproximadamente en el 2002 para estrenarse con VAG, Porsche se picó y presentó un Carrera GT de 620 CV (y la voluntad). Luego les siguieron los nuevos Pagani de 500 y pico, los Koenigsegg de 650 CV, el Saleen americano de otros 600, el GT y Corvette Z06 de 500 y una pizca de gracia para enseñar los dientes de una vez por todas a Europa, y la increíble hazaña de Stuttgart de poner 625 CV en un Mercedes-Benz cuyo único fin es destruir a la competencia (y reflejar los focos con su plata histórico en las exposiciones). Los ejércitos no sólo se limitaron a los súperdeportivos, sino que hasta se han podido ver SUVs con más de 500 CV, y familiares con 517 (el caso del E63 AMG). Los japoneses siempre tuvieron una dieta muy estricta, la dieta de los 300, y por ello han tenido tanto éxito y muestran una calidad más que suficiente. Por otro lado, claro, los asio-americanos que querían algo más, necesitaban estar a la altura, y se ha llegado al punto de que hasta los disciplinados nipones se saltan las reglas, y van y nos ponen un Lexus de 425 CV, con un chip que pone: ¡Sayonara Alemania! Por fortuna, una minoría de constructores se propuso hacer la guerra con métodos más ortodoxos, con combustibles renovables, como Venturi o Tesla, pero no llegan a la locura de las marcas más poderosas. La bomba atómica la lanzó Bugatti en Europa en el 2005, de fabricación germana, con una potencia de 1.001 CV que dejó sin cabeza hasta al mismísimo CCR que lucía con orgullo el récord de velocidad máxima en unos 380 por hora. Desde que Porsche dejó de producir el Carrera GT (una lástima), se había dedicado más bien a agrandar su gama con numerosas versiones o modelos como el Cayman, y el género de Derrama-babas, lo había dejado a parte. En el año 2006, sacó su nueva generación del 911 Turbo, mostrando una vez más que se puede ir a hacer la compra con 480 CV sin despeinarse ni salirse en la primera curva. En cambio, a la hora de piques en Nürburgring lo tenía algo difícil con los V8 Vantage, RS4 o F430, así que sacó el nuevo GT3 y problema solucionado. ¿Y la guerra de potencias? A estas alturas, los 480 animales del motor del Turbo no suponen una amenaza. Había que ponerse las pilas. Y apareció de este modo el nuevo GT2. GT2 siempre han sido las siglas del Porsche radical en carretera, el Porsche que más suena, que menos se ve, y que más caro resulta. Por eso hay que sentirse afortunado de ver uno en el horizonte (u oírlo). El 996 GT2 dejó a la altura del betún a los AMG, al 360 Modena y al Corvette C5 Z06. Ahora, el nuevo 997 GT2 promete barrer en recta a todo el que se ponga por su camino (primero, al Corvette C6 Z06, que le tiene unas ganas...). Con 530 CV, 329 km/h de máxima y 3.7 segundos de 0 a 100, no problem. Los 1440 kilitos que pesa la bestia, se pueden reducir con unos nuevos tubos de escape de Titanio en opción nuevos en Porsche. También ayudan los frenos cerámicos de serie, y el sistema PASM de control de estabilidad. La cartera no se va a quejar mucho, ni por el consumo, increíblemente (12'5 a los cien con 530, supera eso, EEUU), ni por el precio, ya que por 160.000 euros iniciales, sale más barato el Z06 (aunque algo menos cómodo), pero se puede sacar la lengua al Gallardo o al F430, que con menos potencia salen más costosos (hablando de los normales, no sacar la lengua al F430 Challenge o al Gallardo Superleggera). El 911 más potente de la historia ha llegado. Aunque... si uno espera unos meses, 530 van a ser una birria.