"¡Viva el transporte público francés!"

En realidad no tienen por qué avergonzarse. Estas cosas suceden a veces. Y qué si han tenido que tragarse sus palabras. A quién no le ha pasado en alguna ocasión. Sí es verdad que los americanos tienen un patriotismo innato que se reflejaba en varias áreas, y en este caso, en las ventas de pickups, ya que suelen ir a producto nacional, pese a que muchas veces necesiten encender más de un cirio para rezar porque vuelvan a subir (como ya les ocurrió en los 80 con la invasión japonesa en plena crisis del petróleo). Sin embargo, la historia no está de adorno, y ya mostró lo que ocurre cuando el barril sube pero el consumo de su Silverado o Ram no baja. Es en estos casos cuando se da la vuelta a la tortilla, y salen de debajo tímidamente modelos extranjeros que en principio fueron duramente criticados (generalmente por cuestiones superficiales), pero que a la hora de la verdad, son los salvadores del género relativamente hablando, porque si una cosa es cierta es que las unidades vendidas de pickups no paran de caer. No obstante, hay muchas maneras de caer, y a diferencia de los productos made in America que se hunden sin remedio como un metal denso en el agua, existen otros que resisten más, como la Titan de Nissan y uno que nadie se imaginó en un principio que tuviera las agallas de conseguir una posición tan buena en la actualidad. Es el Honda Ridgeline. Hoy, tres años después de que saliera a la venta en norteamérica, el pickup transgresor de la firma nipona se desmarca del pelotón registrando unas pérdidas mucho menores que el resto de sus competidores aunque su número total de ventas del 2007 fuese inferior a otros modelos. ¿Por qué el patito feo se ha convertido en cisne? Desde luego no por el exterior, que no agradó mucho. Sin embargo, su reducido consumo, la reputación de excelente fiabilidad que ya lleva de serie por tener la "H" en la calandra y una carrocería avanzada que mejora sus prestaciones han podido influir en su reciente éxito. Y para más pruebas, los hay que ya les tienen envidia y empiezan a seguir su estilo, como el prototipo GMC Denali XT de Chicago que presentaba el mismo tipo de estructura del Ridgeline. Por otra parte, a Honda le conviene no dormirse en los laureles, y para seguir mejorando los resultados, arreglar determinados aspectos del modelo como una mayor gama de opciones que incluyeran versión de cabina simple y una tracción trasera (actualmente sólo está disponible con tracción total). Tampoco le vendría mal heredar uno de esos motores económicos del recién lanzado y nuevo Honda Pilot, que por desgracia, no se libra de su correspondiente polémica como la tuvo el Ridgeline.