"Como decía mi abuela: el muerto al bollo y el vivo al hoyo"

A pesar de las molestias que últimamente les está causando a las firmas del grupo VAG con su manía de dominarlos a todos, Porsche sabe que tampoco puede dormirse en los laureles y por eso toca un refinamiento a su rey de la carretera, el 911. Acaba de ser presentado el facelift del 997, que más que en el exterior, se notará en el corazón del deportivo de Stuttgart. El nuevo 911 incorpora inyección directa en sus motores más una nueva caja de cambios de doble embrague made in Porsche llamada PDK (Porsche Doppelkupplungsgetriebe), que conjuntamente bajan tanto el nivel de emisiones de CO2 del Carrera a 225g/km y del Carrera S a 240g/km, como las aceleraciones de ambos en 0.2 segundos (4.7 para el Carrera y 4.5 para el Carrera S). También los dos acabados iniciales tienen aumento de potencia, el Carrera a 345 CV y el S a 385. En equipamiento, la nueva pantalla táctil es ligeramente mayor y hay opción de asientos calefactables. Por fuera, el nuevo 911 posee LEDs tanto delante como detrás para estar a la moda, nuevas llantas de 18 y 19 pulgadas y nuevos tubos de escape, así como otros accesorios. Sin embargo, aunque a la mayoría de clientes que suele tener este modelo no le afectará mucho, estas mejoras vienen acompañadas de un aumento de precio, con lo que el rango de cifras va desde el Carrera que sale por 77.000 euros hasta el 4S por unos 95.000. El Turbo y el resto de versiones tendrán su correspondiente lavado de cara más tarde este año probablemente. Y si los datos no fallan, siguiendo las fotos espía del año pasado, el Boxster y el Cayman tampoco deben tardar mucho para recibir el suyo.