"Me han dicho que en el mundo de las armaduras hay demasiada competencia"

Es muy tosco pero hay que decirlo: por finnnnnnn!!!!!! ¡Qué alegría! ¡Qué alboroto! ¡El secreto del XFR se ha roto! Se acabó la espera. Jaguar ha mostrado de una vez por todas (y ya les vale, con la de veces que lo sacaron a probarlo con un par de pegatinas que a saber a quién pretendían engañar, como con el Clase E coupé) al XFR súper-híper-mega-ultra-maxi-guay. Y es que, señoras, señores y demás seres que lean, este es el R más especial de todos los Jaguar. ¿Por qué? Pues porque más importante que el hecho de que por fin hay un digno posible rival para los ya abusones M5 o CLS63 AMG (ojo, esto para quien los vea, porque hay zonas, ejem..., donde deben estar prohibidos porque si no, no se explica), este R ¡ESTRENA MOTOR! Como lo oyen. Se acabó el vetusto 4.2 V8 sobrealimentado, que debía tener ya sobrepeso de las veces que lo sobrealimentaron (iba a hacer 10 años, oiga). Dejen paso a un 5 litros de 510 caballos que hará tronar los corazones de los ingleses. Y espérate a que Bond no se cambie el DBS por esto (total, tienen la misma potencia prácticamente...). 4'5 segundos de 0 a 100 y unos limitados 250 km/h de velocidad máxima. Da igual. Primero, para decir obviedades como lo de que a esa velocidad no se puede llegar por ningún sitio normal, se calla uno para siempre. Segundo, lo que importa es que es brutalmente, espectacularmente y fantásticamente... perfecto. No había un felino más felino desde, ¿el XJ220? Para gustos, colores. En fin, que Jaguar puede asegurarse juego para rato con lo que acaba de crear, y quien tenga la suerte de residir en uno de esos lugares donde quiera que no lo va a ver más pronto que tarde, ¡pues que pase fotos, jolín (y un vídeo, que ese rugido hay que oírlo para dormir en paz)! Gatito, gatito...